Qué difícil es caminar mis recuerdos
en el adiós de tu rostro.
Nuevamente te vas sin palabras que te den vida,
rasgos eternos que se disfrazan en otros cuerpos sin ti.
Un fantasma que camina por los rincones
espera el nacimiento de lo innombrado, la palabra oculta,
el gesto que resucite recuerdos con tu presencia.
Mientras, continúo con este rompecabezas de historias,
con las piezas de un juego que fluyen de mis huesos.
Sonidos, aromas, vida, sé que están en algún lugar.
Tu rostro no puede continuar danzando en silencio
Tengo las huellas de tu realidad en mí, soy un mapa
con el sonido de tus lágrimas desafinando mis días.
Debo parirte para terminar de presentarme.
Reconocerme detrás de tu antigua muerte,
ser raíz que florezca con el aroma de nuevos pétalos
pero con el tallo de tu antiguo sabor.
Poema de Daniel Poggio del libro "Flores ciegas"
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