Mariposa de madera



Fue allí cuando tu voz irrumpió repleta de un silencio labrado de olvido sonoro

con la falsedad de la nada que late sus alas en mis oídos vacíos, huecos.

Miles de chispas oscuras inundan la noche espesa de mi cielo lejano

ese que se reconstruye con las fotos y recuerdos de palabras cercanas

Sí, allí estás regalándome la brisa de tu aleteo cercano, breve, suave

disfrazándote de lo cotidiano que intenta dibujarte entre palabras y colores.

Encontrarte fue una palabra borrada de mi diccionario, aunque presente 

como una utopía nombrada desde frases familiares y ahora mías.

Es injusto descubrirte vestida de miedos y culpas como único recuerdo

tal vez por ello me broten miles de historias que a veces no le puedo dar sentido,

bosquejos de personajes que pierden su camino al escribirlos y no logro continuar

debés estar allí, sombra de la hoja, crepúsculo de algún poema escondido

esas imágenes imposibles de comprender que sólo esconden emoción

y esos ruidos en la noche hablándome viejas poesías que pinchan mi dormir.

¿De dónde viene ese aleteo que repiquetea en mi cabeza al despertar?

¿por qué la brisa del verso seca mi lengua y me despierta asustado?

¿podrán las estrellas de tantas madrugadas olvidadas nacer en la hoja

para comenzar a dibujar el rostro de tus alas de madera en mi pulso?

Esa ventisca que me rodea debe llenarse con el dibujo de tu vuelo.

Dejar de despertar sorprendido para dormir en tus recuerdos

y poder saludarnos sin el bullicio de la eterna ausencia.


Daniel Poggio

15 de mayo 2025


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