Un
nido en cada ojo con la luna de tierra
sembraron
arcoíris de sueños
y
despertaron al silencio para matarlo.
Una espada de palabras entre
los dientes
la sombra dolorosa siempre
escondida,
llanto de la noche, cuchillazo
del lucero.
Abrazos
de colores abrigaron su destino,
las
espinas fueron aplastadas
no su
dolor invisible e inesperado.
En el
horizonte de sus ojos
un
cielo de palabras inciertas
dibuja
lenguajes y sentires,
borradores
rotos de antiguos habitantes
surcaron
la huella de su especie.

Bien tuyo!!!
ResponderBorrarUh, eso es bueno o malo?
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