Intentamos descoser el sol para que la luna no se fuera.
Nos llenamos la boca de tierra
y florecieron pétalos de estrellas,
sin embargo el tiempo se cayó en el barranco del pasado.
Rodando, las horas se alejaron hacia el final de tu
espalda
donde el faro del día nos gritó la huida.
Ahí quedaron los sueños disfrazados de palabras eternas,
incoherencias del pensamiento
por no comprender el límite,
el cuerpo, la lengua, el miedo al inalcanzable presente
con su identidad de pretérito.
Se encendió el cielo con toda su verdad,
sólo quedaba abrir los ojos que nos dieron
o dibujarnos retinas con nuestro nocturno mundo.
Nos
diluimos con la pluma del sudor,
escribimos
en el papiro de nuestros cuerpos
esa
bella utopía de vivir con los sentimientos en la boca.
Desde
entonces miles de pájaros mutilados
caen
en el jardín de nuestras manos.
La oscuridad intentó adueñarse de la noche
y sepultó los brillos de muchos astros.
No pudieron llegar hasta aquí.
El día nuevamente se muere en el filo de lo imposible
y nace nuestra eterna noche
con su temible
palabra carnívora,
devora los falsos cuerpos
gritándonos este crepúsculo que nunca se creerá
que han matado a la luna.
Poema de Daniel Poggio del libro "Flores ciegas"

Bueno, este el Daniel conocido, plagado de imágenes enredadas, con miles de interpretaciones a cargo del lector. Ya sabes que me encanta, ¡qué voy a agregar! la idea es leerlo mil veces y buscar nuevas respuestas. Hoy elijo: "esa bella utopía de vivir con los sentimientos en la boca" ¿Por que no se me ocurrió a mí un verso como ese?
ResponderBorrarGracias cumpa. Como vos decís en el momento pensé algo pero cada vez que lo leo cambia o se reinterpreta, ¿cambia el poema o yo?
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