Fotografía de Margarita Rodríguez Planes Tapa del libro "Espejo de mis dedos"
Esa penumbra que baña la plaza le da
vida a seres que mi mente no se anima a visualizar. Sé que están, los escucho
conversar y perderse entre los caminos de esta nueva superficie.
Alguien disfrazado de brisa me acaricia y los árboles me acunan con sus historias de
viejas hojas.
La luna penetra
con sus labios llenos de luz la piel oscura de las sombras, provocando muertes
y nacimientos de nuevos mundos que flamean por la noche.
En un sin fin de
movimientos la luna engendra cuerpos que la oscuridad oculta bajo su silencio.
Crecen de golpe y enseguida los veo moverse y conversar como si fueran viejos,
arrastran sus pies por el pasto y muy pocos atinan a colgarse de los árboles.
En pocos minutos un
bisturí luminoso descuartiza a sus hijos y de sus restos nacen nuevos seres,
con distintas formas y sonidos.
Miles de mundos naciendo
entre el intermedio de los rayos de luz, grandes historias muriendo en cada
movimiento de la luna. Los veo correr para ocultarse de la luminosa muerte,
esconderse en la oscuridad que salpican los árboles. Sin embargo muchos no
llegan a darse cuenta del peligro y se quedan quietos a la espera del último
llanto, del nuevo nacimiento.
De golpe observo que la luna acerca su cuchillo a mi cuerpo. Lentamente va cortando las sombras que duermen a mi alrededor y un pensamiento llena de transpiración mi calma: “¿La luz me descuartizará? ¿Este mundo en el que vivo, no será un intermedio entre rayo y rayo?”.
Daniel Poggio
Del libro "Espejo de mkois dedos"

"Los árboles me acunan con sus historias de viejas hojas" ¡¿Quién diría que esto puede vivirse en carne y hueso?! Excelente, jamás aflojas el nivel
ResponderBorrargracias primo. Tenemos que ir tan lejos para estar acá. Recordás esta canción? estamos tan lejos y cerca a la vez
ResponderBorrarHuellas en el mar
BorrarSangre en nuestro hogar
Por qué tenemos que ir tan lejos para estar acá?
los cultores de nuestras palabras
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