Siempre te sentí cerca, amenazante
riéndote de tu poder implacable.
Un cuchillo
de estrellas
fluye de
tus manos
devora
la luz de los ojos,
engendra otras puertas vacías de respuestas.
Pero entre mis arrugas y ojeras
me cuidaste de alguna manera.
Golpeaste
cerca y a destiempo
Me
lloraste por dentro, mordiendo.
Sin embargo tu daga ligera
solamente brilló en la nostalgia.
Ahora
temo a tu dolor antes del abrazo
pero no
muero pensándote cerca.
Eres una brisa inquietante,
me
observas con miles de pupilas alertas.
Una danza seductora me encarcela entre viejos miedos
con tu melodía preferida
de reivindicar la vida como parte de tu baile.
Aquí estoy,
parado,
vivo,
humedeciendo los huesos con tinta,
fresca sustancia con que la vida pinta
antes que el desierto de tu risa
me hunda en el sediento río.
Poema de Daniel Poggio, perteneciente al libro "Flores ciegas"

Tu poesía siempre ágil, plagada de imágenes. Me lleva a millones de interpretaciones. Leo y releo y dice algo distinto, o sobresale otro verso al de ayer. Es un don, señor poeta.
ResponderBorrarMe saco el sombrero!!
Hoy me quedo con el verso: "pero no muero pensandote cerca". Fantástico!
gracias Dari. esas reinterpretaciones son las que pudren a caroli. Ella prefiere leerte a vos jaja. me dice que te entiende más que a mí. qué problema no?
Borrargracias