Dos estrellas latían en tu
rostro
iluminando mi eterna noche de
silencios y olvidos.
Lentamente
tu diamante, cristal sagrado en tu alma,
inundó
de poesía el desierto de mi cuerpo.
Tus puños de flores me enseñaron
de la
lucha repleta de colores,
de
la injusticia latente en las sombras
vestida
de falsos arcoíris.
Armada
con sonrisas y sueños
venciste
la coraza de mis huesos,
germinaste
cinco pétalos,
perfumes
exactos del racimo de tu cuerpo.
Ahora crecen nuevas preguntas
entre pañales y guardapolvos,
miedos vestidos de nosotros
patean broncas antiguas
y las nostalgias inundan el
jardín,
pero abrazamos nuestra bandera
ya crecida
salimos con un horizonte nuevo,
repleto de garabatos y juegos.
Disfrazado de colores y
sonajeros
descubro tu nueva sonrisa con el cansancio infantil,
con las manos manchadas de
témpera
refundamos nuestras utopías
soñadas hace tanto.
Nuevamente
me hundo en tus brazos
para
dejar de naufragar en esta realidad.
Todo es posible vestido con tu piel.
Poema de Daniel Poggio del libro "Flores ciegas"

Hermosísimo!
ResponderBorrarGracias Miriam
BorrarSiempre hay un verso que hace eclosión en mi cabeza. Miedos vestidos de nosotros. Woww. Impresionante! Todo es posible cuando la piel es compartida. Siga así colega!!
ResponderBorrargracias Dari
BorrarMuy lindo poggio te felicito,
ResponderBorrargracias. No me aparece tu nombre
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