Envuelto en
la tierra de tus caminos
sufro el rezongo
de los vientos,
el aliento de
las montañas
y el grito de
la historia
que salta en
cada esquina de tu cuerpo.
La
somnolencia del atardecer me marea
y me
encuentro caminando en el cielo.
Las nubes
flotan a mi lado
manchadas por
el polvo rojizo,
herencia del
sol enamorado.
El arcoiris
se viste de montaña
y puedo palpar cada uno de sus siete colores.
El sueño
continúa y temo no despertar,
creo haberme
quedado enredado
en la tierra
del horizonte,
donde las
estrellas bailan con las luciérnagas
y la luna se convierte en espejo.
Poema de Daniel Poggio del libro "Flores ciegas"

Como me gustó!!!! Eso del grito de la historia que salta en cada esquina se me grabó en la retina. Quien ha estado allí puede corroborar tu poema. Excelente!
ResponderBorrarGracias Dari, aunque sea llegar con las palabras ya que no se puede estar presente en esos lugares. La palabra como tranportadora.
BorrarMágica es la cierra y mágica como demostraste su magia
ResponderBorrarGracias. La palabra como transporte para estar allí. Gracias por leerme y escribir aquí
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