Hojarasca



 

Una pequeña hojarasca cubre la calle

ni siquiera la primavera puede limpiar ese extenso mar.

 

 

Mar de piernas que le dan sentido

Naufragio constante de miles de gritos

 

 

¿Dónde hemos dejado el viento de nuestros labios,

el verano de brazos que limpiaba el camino?

 

 

Cada tanto brotan ojos desde el oscuro suelo,

adoquines vacíos de tanto olvido

mueven las hojas de un otoño sin palabras

donde los renglones se cayeron del árbol

para dormir entre colores inciertos, fríos.

 

 

Es hora de escribir el alba de nuestras alas

con las piernas profundas en el barro

y manos resucitando palabras.




Poesía de Daniel Poggio del libro "Flores ciegas"

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