Bullicio de tripas subiendo por las paredes
mientras
bocas calladas de hambre devoran conciencias.
Futuros
muertos rasguñan el asfalto de tu mirada,
aunque
los párpados se cierren
las
calles crecen en los oídos,
cien
atestada de laberintos donde el murmullo de carros
arrastra
un ejército de cristales empañados.
Caleidoscopio de nuestros miedos
reflejados en sus cuerpos,
mientras una mano ajena nos hace girar
cada vez más veloz.
Vitreau de lágrimas secas arrastrando los gritos
hacia un silencio vertiginoso y sedante.
Y
la lluvia que nunca llega a este cielo tormentoso.
Truenos
gimiendo a la inmensidad pero sin estallar,
manos
repletas de palabras que no llegan a la garganta.
Mudos de impotencia esperamos nuestro final
observándonos en espejos marchitos disfrazados de ojos.
A veces sueño con cristales rotos cayendo de los labios,
astillando el silencio,
sangrando las lenguas de una nueva religión.
Maremotos
de saliva que ahogan viejos dioses
en
procesiones de magia hacia el fondo de nuestras cabezas.
Despierto
sobre las fauces de la noche,
oscuro
insomnio devorador de rostros
que
lloran brea en ciudades de papel.
Las manos se cuelgan de las bocas
para no caer al barranco de nuestro propio ser.
Extraño humano que nos persigue,
golpea los tímpanos que temen estallar, que temen ver
este
santuario de flores de piedra rodando
hacia el basural.
Poema de Daniel Poggio que integra el libro "Flores ciegas"
muy bueno!!!
ResponderBorrarMuchas gracias
ResponderBorrarLa oscuridad que nos rodea, la imposible pero verídica unión de lo terrible y maravilloso que es estar vivo, las flores ciegas que ven y perciben. Gracias x llevarnos a pasear plagados de imágenes y sensaciones!!!!!
ResponderBorrargracias dari
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