Escucho
la pequeña carcajada susurrar entre mis dedos,
a pesar de mi ceguera tus pétalos caen
sedientos
rasgando
la espalda de los días.
Infame color disfrazado de ruego, simple tallo
buscando que florezca mi verdadera lengua,
la escondida detrás del llanto primero.
Pero estás ahí, expulsada de tanto asfalto
entre nuestras manos,
riendo a pesar de todo,
combatiendo el silencio perverso de tanta sombra.
Poema de Daniel Poggio del libro "Flores ciegas"
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