En silencio las teclas resbalan,
caen dentro de la humedad de la noche
formando luceros filosos, tenues.
Extraño tu canto ausente,
tus manos juegan con el viento,
las yemas charlan con los recuerdos
y regresa tu calidez en el aire.
Siempre la música dibuja sentimientos
tu adiós se ganó todas las melodías
El piano espera el canto sin remordimiento
sin preguntas, sin llantos, sin el espanto
que produce el sonido ya olvidado.
No sòlo te fuiste de los espejos
secuestraste la voz de mi instrumento
y la melodía de mis huesos.
Daniel Poggio marzo 2024
IMPRESIONANTE
ResponderBorrarEl espanto que produce el sonido ya olvidado... que hijoepu! Como envidio ese maldito verso que escribiste!
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