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Ella
querìa contar historias y
sòlo nacían imágenes sueltas. No
eran cuentos ni siquiera memorias eran
destellos del ocaso interno cuadros
de sueños y momentos. Ella
pintaba en las mañanas con
recuerdos de escritos nocturnos. Siempre
hablò de cuadros vivos, realizaba
el comienzo de la imagen luego
los colores continuaban sin sus dedos. A
veces los trazos dolían por sus formas mostraban
horrores, golpes y llantos la
pintura violentaba la idea original sin
embargo siempre alguna huella quedaba un
mate, un crepúsculo, una mirada algo
que detonara los ojos. |
A
veces en medio de una anarquía
un grito abstracto despertaba emoción
llegaba a provocar palabras
ausentes
ríos de tinta amaneciendo colores.
A veces anécdotas, recuerdos,
llantos
llamaban a la imaginación
la estática luz se volvía profunda
los caminos rompían el marco.
A veces las historias no tenían
palabras
solo pinceles sedientos por contar.
A veces la vida se volvìa opaca
entonces ella latìa en los trazos y bailaba en
el lienzo
vivía en su obra y nada màs.
Daniel Poggio
febrero 2024
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Nunca te leí algo tan extraordinariamente autobiográfico, ja. Maravilloso!!
ResponderBorrarGracias Dari
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