Norita
Ahora vuelas en medio de nuestras lágrimas
sonrisa con alas y puño envuelto en nubes.
La última vez que te vi tu pequeño cuerpo lo abarcaba todo
en medio de la escuela eras bandera sin llanto,
cuidándonos, abrazándonos, madre inmensa
con la paz en tus ojos, en tus manos y pequeña voz.
Vimos tu cansancio alegre de caminos y de marchas,
con tus pañuelos sedientos por seguir y esa fuerza en tus pies.
Nos dejaste como herencia la esperanza
y la lucha sin rendición.
Aún me pregunto qué nudo silenció mis palabras
frente a tu figura esa mañana.
Me miraste y tu saludo me desnudó el alma
acariciando angustias, injusticias y miedos antiguos
acunando mi soledad y regalándome un vocabulario
para caminar, para nombrar los nuevos rumbos
y las viejas tormentas que aún lastiman.
Nos enseñaste el mapa de tus manos y rostro
en tu cuerpo brillaba el dni de nuestra patria
la que se esconde bajo el barro y tiembla de hambre
ese país de los desamparados y humildes,
esa nación que ya te extraña y nombra
huérfanos de tu presencia pero no de memoria ni esperanza.
Nos quedamos latiendo tus pasos con silencio y bronca,
con los pañuelos abrazándonos ante tanta ausencia
y tomando la posta para no claudicar ante la barbarie
para seguir andando tus ideales y banderas
Hasta encontrarnos nuevamente en el umbral de tu sonrisa
con las piernas cansadas y felices de caminar tus calles
y la alegría por continuar tu enorme huella en esta tierra.
Faro en la noche sin estrellas que alumbra a los que vendrán,
pariendo plazas para pedir por los que no están,
para los olvidados de todo amparo y protección,
para dar vueltas hasta concluir en la utopía de tus ojos
cielo de nuestro sueño y suelo de nuestro porvenir.
Adiós Norita, allá te diré las palabras necesarias
Esas que no brotaron ese día pero fueron semilla.
31/5/24 Daniel Poggio

Impecable. Emociona
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