La luna jugaba por las calles vacías
del pueblo dormido,
yo buscaba respuestas en viajes
extraños,
tierra adentro del olvido.
Plenilunio del recuerdo rasgando el silencio,
viendo mi rostro en otras vidas
que podrían haber sido.
Una nostalgia lejana me pesa en la
mochila
siempre llegar sin haberme ido,
conocer nuevos rumbos
penetrar en mis caminos perdidos.
Desde la ventanilla acaricio con mis
ojos
la superficie de lo desconocido,
al igual que la calle estoy solo
intentando reconstruir lo sucedido.
El viento se ríe, carcajada de tierra,
me muestra su desnudez sin vergüenza,
recién ahí aparecen escondidos en la niebla,
ocultos entre los cristales que caen de mis ojos,
antiguas caricias que de mí se aferran.
Extraños caminos construyen el mapa
silencios ajenos dialogan con mi
alma,
viajar lejos para llegar aquí
adentro,
conocer nuevos vidas para dejar lo
muerto,
tallar la piedra que duele y florecer
en calma.
Daniel Poggio
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