Siempre te sentí cerca, amenazante
riéndote de tu poder implacable.
Un cuchillo de
estrellas
fluye de tus manos
devora la luz de los ojos,
engendra otras
puertas vacías de respuestas.
Pero entre mis arrugas y ojeras
me cuidaste de alguna manera.
Golpeaste cerca y a
destiempo
Me lloraste por
dentro, mordiendo.
Sin embargo tu daga ligera
solamente brilló en la nostalgia.
Ahora temo a tu dolor
antes del abrazo
pero no muero
pensándote cerca.
Eres una brisa inquietante,
me observas con miles
de pupilas alertas.
Una danza seductora
me encarcela entre
viejos miedos
con tu
melodía preferida
de reivindicar la
vida como parte de tu baile.
Aquí estoy,
parado,
vivo,
humedeciendo
los huesos con tinta,
fresca sustancia con que la vida pinta
antes que el desierto
de tu risa
me hunda en el
sediento río.
Daniel Poggio
👏
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